Como escribí en alguna otra ocasión, la ciencia ficción puede usarse para contar y desvelar las injusticias de la vida. Se puede hacer una dura crítica a la sociedad actual. Parece que Neil Blomkamp sabía lo mismo.

Año 2154, y la humanidad se ha dividido entre ricos y pobres. Onda, como una versión global de la India. Claro que mientras los pobres se quedan en la tierra (contaminada, sucia, cochina), los más ricos se van a Elysium, una suerte de paraíso construido en una estación espacial.

Max DaCosta (Matt Daimon) es de los pobres. Un exconvicto que trabaja en una fábrica de ensamblaje de robots que ha crecido toda su vida en la pobreza. Por un accidente en el trabajo, Max ha recibido una cantidad letal de radiación, reduciendo su tiempo de vida a solo cinco días. Max volverá a hacer contacto con sus compañeros en el hampa, para poder subir (a la fuerza) a Elysium, ya que ahí, la tecnología médica es tan avanzada que pueden curar casi cualquier cosa.

En el otro lado de la moneda esta Jessica Delacourt (Jodie Foster), la secretaria de defensa de este paraíso que rota alrededor de la tierra. Jessica no tiene piedad a la hora de defender este idílico habitad, gracias a su brazo ejecutor: el agente encubierto Kruger (Sharlto Copley).

Para ayudar a Max, sus “amigos” le han proporcionado un exoesqueleto que aumentara su fuerza física y podrá hacer frente a las fuerzas de defensa de Elysium. Pero todo se complica cuando Max se encuentre con Frey (Alice Braga), una amiga de la infancia de Max, que tiene una hija en las últimas etapas de leucemia.

Elysium como película es bastante parecida a la vida real. No hay que ser muy locuaz a la hora de ver como la película de Blomkamp hace ver y critica políticas laborales, inmigración forzada, la injusta división de las riquezas del país, lo exclusivo del sistema de salud o el abuso de poder de las autoridades.

Si bien el guion se toma algunas atribuciones hacia el último acto de la película, no deja de ser menos  valorable, sobre todo para gente que vivimos en este lado del planeta, que lidiamos constantemente con los tópicos que critica la cinta.

Bomkamp mantiene la misma belleza visual que mostro en Distrito 9 (su debut), haciéndose con herramientas como tomas, encuadres y diseños muy de videojuegos. Una tecnología muy sucia adorna a los personajes y los decorados en la tierra son muy parecidos a la realidad. Cuando la cinta se desarrolla en Elysium, estos diseños cambian, con paletas claras, limpieza y texturas muy lavadas. Esto acentúa las diferencias entre los ricos y pobres, marcando mas la línea que los divide.

En definitiva: una película recomendada, con mucha critica, pero con suficientes cuotas de acción para no dejar que nos durmamos en el visionado.  Ansío ver el próximo proyecto de Neil Blomkamp.

http://www.youtube.com/watch?v=Cc8s1pEuMg0

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